El profesor que le imparte las dos horas de lectura a la semana a mi hijo recibe su aprobación: "Es bueno mamá". Sin embargo mi hijo no muestra mucho entusiasmo por esas horas de lectura. Cuando le pregunto por ellas me constesta: "psch, bueno... si, bien". Por mi parte, me encanta el libro que ha elegido este profesional. Tengo que señalar que a mí, los materiales didácticos me chiflan.
Textos y estrategias lectoras de Bruño, toca una gran variedad de tipos de textos y creo que la selección realizada por los autores ayuda a desarrollar la sensibilidad a estos medios adolescentes de primero de la ESO. El libro contempla ejes interdisciplinares motivadores, de matemáticas, de ciencias sociales, de ciencias naturales y de áreas artísticas. Por resumir mi apreciación, diría que cumple dos objetivos fundamentales para la impartición de esta "asignatura":
1. Desarrollar en el alumnado todas las habilidades necesarias para leer diversos materiales escolares y no escolares, hacerlo habitualmente y disfrutar con la lectura.
2. Priorizar el desarrollo por parte del profesorado de las estrategias necesarias para que el alumnado alcance el mayor nivel de competencia lectora.
Detrás de estos objetivos aprecio que impera el ideal, más que loable, de transformar la comunidad educativa en lectores y es que como dicen Cerrillo, P. Larrañaga, E. y Yubero, S.:
"Parece que hoy entendemos como Animación a la lectura - y no tiene que estar mal- el conjunto de actividades, técnicas y estrategias que persiguen la práctica de la lectura, aunque teniendo en el horizonte, la meta de formar lectores activos, capaces de comprender mensajes diferentes y de relacionar una historia en su contexto".
Acerca de este tiempo de dedicación a la lectura me gustaría introducir dos pequeñas reflexiones. Si el profesor imparte sus clases en la misma aula desnuda de todos los días y aparece a los ojos del alumnado una vez más como una autoridad, encarnando la disciplina, difícilmente fomentaremos la lectura. Pienso que tenemos que procurar que los estudiantes vean la lectura como algo gratificante y agradable. Quizás para ello lo interesante sería que pudieran acudir a otro espacio con otra distribución distinta a la del aula de todos los días. Los ratos de lecturas se desligarían así del estudio y los deberes.
Otra consideración que deberíamos contemplar sería el vínculo importante que podríamos establecer con la lectura y el mundo exterior. Son sumamente saludables y gratificantes para el alumnado de secundaria los paseos en relación a ella: al campo, al bosque, a la playa. A mí no se me olvidará nunca la visita a la casa de Juan Ramón Jimenez, en Moguer, que hicimos estando en Sexto de Bachillerato con nuestro profesor de literatura. Las casas museos de los escritores se convierten en paseos literarios conmovedores y llenos de misterios. Quizás penetrando en el mundo íntimo de un escritor le daríamos a nuestos pupilos más interés por aprender.
Se me vienen a la memoria recuerdos de mi infancia, en Francia, ligados a la lectura. Estos van unidos a la enorme biblioteca del instituto en el que estudiaba, donde nos atendía el "documentaliste". Tratabamos con una persona, amable, que se interesaba por lo que buscaba y te animaba con recomendaciones de libros. Tu panorama de pequeño lector (tenía la edad que ahora tiene mi hijo) se ensanchaba. La curiosidad me carcomía. Se establecía un vínculo personal, distinto y único con esa persona que sabía tanto y que estaba ahí el día de la devolución para que le contaras en pocas palabras lo que te había parecido la lectura que habías elegido.
Os voy hacer un confesión, estas reflexiones me surgen desde la frustración de no conseguir que mi hijo se enganche de un modo espontáneo a la lectura. Cómo mola (Manolito Gafotas) de Elvira Lindo ha sido el libro de lectura elegido por la profesora de lengua para este primer trimestre. A mi pregunta: "¿Te está gustando, hijo?" obtengo un: "bueeeeno, no mucho...". A mi hijo no le gusta leer.
Al no conseguir mi deseo de convertir mi hijo en lector, he indagado en páginas webs para buscar información sobre cómo fomentar la lectura en los niños y os aseguro que he cumplido casi todos los requisitos que sugieren. En casa se lee y mucho. Tenemos una nutrida biblioteca -la suya no está mal tampoco-. Hemos leído desde pequeñito todas las noches y aún hoy lo sigo haciendo esporádicamente. Le regalamos libros de todo tipo; cuentos, cómics, biografias, poesías... con hermosas ilustraciones, en tres fechas claves del año: por su cumpleaños, en Navidad y en verano. En esta época le obligamos a dedicarle una media hora diaria a la lectura. Aquí me salto a piola al escritor D. Pennac, que por cierto me encanta, que recomienda que no se le obligue al niño a leer. Pues nada...no le nace ese AMOR A LA LITERATURA.
Me queda llevarlo a comprar sus propios libros. Estas navidades pienso recorrer algunas librerías de la capital con él -aunque sé que no serán unas excursiones vividas con mucha alegria-. ¡Ya os contaré!
Os revelaré que a veces tenemos encuentros "a la limón" (casi siempre cuando está malito) con algunas lecturas de textos en voz alta. Son ratos entrañables y a él le gustan, pero lo difícil es introducir esos momentos sin que sea algo forzado. Las biografías de Mozart, Albéniz, Cuentos Africanos e Hispanoamericanos, o poemas de Lorca , Machado o Alberti están en nuestro repertorio pero ¡QUÉ DÍFICIL RESULTA!
No termino de ver eso que se dice tanto de que "la familia desempeña un papel fundamental en el fomento del hábito lector de los menores. Los padres, con su actitud, pueden lograr que los hijos aprendan a amar la lectura". En nuestro caso no se cumple. A ver si este profesor, con su empeño, consigue un poquito más que nosotros. ¡Se lo agradecería tanto!
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jueves, 17 de diciembre de 2009
Las horas de lectura.
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viernes, 27 de noviembre de 2009
Cómo mejorar la Ortografía.
Cómo mejorar la ortografía de los alumnos y alumnas es una peocupación que está en la cabeza de cualquier equipo educativo. Hasta ahora la ortografía se penaliza en todas las asignaturas de Primero de la ESO menos en la de Lengua. "¡Cuidado con las faltas en los controles, que quitamos puntos!", amenazan sin cesar los profesores. La profesora de Naturales a principio de curso les dio incluso un baremo de penalización de faltas: "¡Tenéis que mejorar la ortografía!" A menudo el comentario suscinto sobre una prueba es el siguiente: "Has suspendido por las faltas" y ahí se queda todo.Pero he aquí que interviene M.A. Tiene la cualidad (no cesaré de decirlo) de reflexionar sobre su trabajo y de intentar buscar soluciones que no sean frustrantes para el alumnado. Le ha sugerido a sus compañeros y compañeras que señalen unos 10 ó 12 vocablos específicos de cada tema y que la penalización de la ortografía se haga exclusivamente sobre esas palabras en ese control. Les ha propuesto además que se detengan unos minutitos para reflexionar sobre las reglas de acentuación del vocabulario seleccionado. Con ello pretende que poquito a poco, los alumnos vayan incorporando palabras nuevas con su correcta ortografía. A final de curso sumarían una cantidad considerable, ¿no creen? Entendidas así, las faltas de ortografía, a mi juicio, toman una dimensión más humana. ¡Me parece genial! ¿Será escuchada una vez más en sus ideas innovadoras?
Por mi parte pienso aplicar la técnica con mi hijo que algún que otro acento se deja en el camino...
viernes, 20 de noviembre de 2009
La profesora de Lengua: un ejemplo a seguir.

Estoy encantada con la profesora de lengua de mi hijo. Sé que a final de curso, sabrá enfrentarse a la redacción de un texto escrito sin miedo. ¡Con lo díficil que es trabajar la expresión escrita! Ella, con una profunda reflexión sobre su asignatura y con gran empeño, lo consigue pasito a pasito con sus treinta alumnos y alumnas de primero. En sus clases impera la creatividad y el estusiamo, a pesar de sus 40 años en la profesión (creo que es maestra, además de licenciada). Corrige sin parar con una letra de molde impecable. Sus apreciaciones son simpáticas, positivas, conectan con sus pupilos que avanzan casi sin darse apenas cuenta, cada uno a su nivel :"Fulanito eres un chapucero, por qué no has respetado la estructura que se te dió? Anda repite el texto de nuevo."Otra apreciación puede ser la siguiente: "Muy bonita la historia, menganito y muy bien los párrafos. Sólo un "pero" , había un vocabulario y un comienzo de la historia que no has respetado (has escrito a tu bola) te lo recuerdo..." Y aparece escrito el vocabulario que tenía que haber empleado así como el comienzo de la narración "Aquella noche, todo era silencio en el pequeño pueblo de la montaña" en la hoja que había que entregar.
El libro de texto le sirve de referencia. M.A. no empieza por la lección una y termina con la quince a final de curso. Hace un uso crítico de él, sin menospreciarlo. Es consciente que prepara a alumnos y alumnas que en los cursos venideros pasarán a manos de otros compañeros y compañeras que siguen otra metodología muy diferente a la suya.
Este trimestre ha extraído del libro las páginas :10, 14,15 y 26 con sus conceptos teóricos. Estos se trabajan en clase bajo forma de esquemas.En un primer examen en noviembre sus alumnos y alumnas desarrollarán esta teoría aprendida; pero por ahora, lo que les ocupa más tiempo es avanzar en la redacción, que traen entre manos, de la primera parte del libro: Juegos y Deportes que están elaborando.
Los padres, en una reunión de tutoría (tenemos la suerte de que es la tutora del curso) fuimos informados de que cada uno de nuestros hijos traerían a final de curso su propia producción escrita. El libro que están construyendo constará de las siguientes partes: Prólogo, Recopilación de juegos y deportes, Poemario, Catálogos de juguetes y elementos deportivos, Cuento y Diccionario. Cada una de esas partes tiene una intencionalidad (llamémosle objetivo) muy clara por parte de la profesora y está recogida desde principio de curso en un esquema en el bloc de anillas de "sus niños" y es que es así como les gusta a ella llamarlos.
A mi hijo se le llena la boca cuando me dice "Mamá, M.A es buena". Es "la mejor", me cuenta una chiquilla de la urbanización que la tuvo el curso anterior.
Cariñosa, atenta a las dificultdes de cada uno de sus alumnos y alumnas, su objetivo primordial es que aprendan y sabe que, si de algo requiere el aprendizaje, es de tiempo; así que entrega los textos realizados, la mayoria hechos en clase (cartas, instrucciones, juegos de antaño, reglas de juegos, etc...) con tan sólo algunas correcciones. Es muy cuidadosa y no quiere abrumar al alumno o alumna con demasiados tachones. A renglón seguido le toca al discípulo corregir y enmedar de nuevo su trabajo. Y es que los borradores son indispensables para alcanzar un texto preciso y claro.
Quiero recoger aquí uno de sus comentarios, merece la pena resaltarlo: "Hay que apretarle las clavijas intelectuales a los niños, de nada nos sirve hacer ejercicios sueltos, dejémosnos de trabajitos manuales, el texto como unidad de comunicación completa es lo que importa". Y así buceando diversos tipos de textos escritos se pasan nuestros hijos las cinco horas semanales de clases. Ello da pie a por un lado a revisar la ortografía que todavía hay que perfilar, aprender vocabulario nuevo que a menudo se recopila de las familias, introyectar una estructura precisa con la intención de definir palabras y buscar las ideas principlales de un parráfo con el fin de que en junio, los alumnos y alumnas hayan asimilado la técnica del resumen sin percatarse de la tarea tan esencial que han estado desarrollando.
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